Debemos intentar detallar en esta fase del proyecto el montante de las inversiones y gastos iniciales que serán necesarios para poner en marcha nuestra empresa.
En un primer lugar debemos tener claro la distinción entre lo que supone una inversión y lo que simplemente es un gasto corriente.
Serán inversiones aquellos activos fijos que formarán la estructura básica de la empresa y que serán utilizados en el proceso productivo durante varios ejercicios económicos. Es lo que desde el punto de vista contable entendemos como Activo no corriente o Inmovilizado. Dichos elementos podrán adquirirse nuevos o usados, y salvo los terrenos, estarán sujetos a un proceso de amortización.
La adquisición de los elementos de inmovilizado podrá hacerse mediante una compraventa o mediante un contrato de leasing.
Tenemos que valorar la posibilidad del alquiler en lugar de la adquisición del inmovilizado, lo cual ya no sería una inversión sino un gasto corriente del ejercicio.
Además de la inversión en Activo no corriente, para poner en marcha nuestra empresa necesitaremos movilizar recursos para hacer frente a los gastos iniciales, entre los cuales podemos citar: trámites jurídicos y administrativos de constitución formal de la empresa, gastos de publicidad inicial o de lanzamiento, compra de existencias iniciales de mercancías o materias primas así como disponer de un remanente de tesorería inicial.
Con esta información tendremos una idea aproximada del montante recursos que necesitaremos para poner en marcha nuestro proyecto.
En resumen, tendremos que detallar
- INVERSIONES EN ACTIVO NO CORRIENTE
- Inmovilizado material.
- Inmovilizado intangible
- INVERSIONES EN ACTIVO CORRIENTE
- Gastos jurídico formales de puesta en marcha.
- Publicidad de lanzamiento.
- Compra de mercancías o materias primas.
- Remanente de tesorería.
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